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    <title>Paralelo 32</title>
    <subtitle>Periodismo Confiable</subtitle>
    <updated>2024-09-05T19:00:04+00:00</updated>
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            Un país sin industrialización no solo no crece, sino que retrocede
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                <![CDATA[Ubaldo Roberto Domingo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/kIIhxM8r7j-lwMvBrv-B5zg_WmA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://paralelo32cdn.eleco.com.ar/media/2023/09/parque_industrial_crespo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Rogelio Julio Frigerio fue un duro crítico del modelo de Domingo Felipe Cavallo. Explicaba entonces que el incremento de las actividades de servicios tenía efecto positivo solamente si había alta industrialización y no de retroceso y retracción, como en los 90 durante la convertibilidad. Hoy, se pretende reeditar ese modelo, pero aun con mayor crudeza y brutalidad, dejando al mercado decisiones que son a todas luces contrarias a los más altos fines de nuestra Nación. Coherentemente son el modelo liberal, se derriban las barreras proteccionistas, arancelarias y para-arancelarias primero, y se retrasa visiblemente el tipo de cambio, es decir, dólar barato para importar que significa el peor subsidio conocido y el daño sin posibilidad de reparar para nuestra industria.&nbsp;</p><p>El crecimiento espasmódico de algunos sectores industriales oculta parcialmente las dificultades severas por las que atraviesan las ramas fabriles directamente afectadas por la actual orientación de la política económica.</p><p>Ello se debe a que está en curso de aplicación una profunda metamorfosis del perfil industrial argentino, el que cada vez más se unilateraliza en la dirección de su ensamble con el exterior debido a que no sólo importa crecientemente bienes de consumo sino también intermedios y de capital, trayendo estos últimos gravísimos problemas de competencia a sus similares locales, por contar con el subsidio relevante del dólar barato como afirmamos antes.&nbsp;</p><p>La deseable ampliación de nuestro intercambio con el resto del mundo sería más, y más importante, conforme se ensanchara la plataforma económica nacional y no al revés, con una profunda contracción en todo sentido.</p><p>Ni la extraordinaria expansión de los enclaves exportadores del sudeste asiático y China modifica el hecho de que quienes intercambian entre sí son precisamente los países más integrados e industrializados. La espectacularidad con que aquellos enclaves han multiplicado sus ventas hacia afuera —aplicando nítidas medidas intervencionistas para favorecerlo-. Asimismo, el sector industrial subsidia sin problemas al sector primario, con flujos de fondos cada vez mas significativos.</p><p>Nuestro caso es aún más preocupante, puesto que tampoco se expande una fuerte industria exportadora, que crezca agresivamente. Conspira contra ello, desde luego, el retraso cambiario. La imposibilidad&nbsp; de corregirlo ahora, puesto que provocaría una estampida inflacionaria, obliga a pensar en un plan alternativo que vuelva a generar condiciones de expansión para el conjunto de la economía argentina.</p><p>Cuando está ya definitivamente en claro que un país que no se industrializa es un país que retrocede, nos encontramos con la realidad de un inocultable repliegue de nuestra producción. Los sectores que más sufren son los que fabrican bienes de capital y productos intermedios —celulosa y papel, petroquímica y otros derivados del petróleo, insumos químicos de origen mineral, industria metalúrgica— y finales, entre los cuales la caída de la venta&nbsp; merece un capítulo especial porque ilustra tanto al crisis del campo como de la industria.</p><p>Las ramas que han registrado cifras positivas tienen explicación, como es el caso de la industria automotriz, donde la incorporación de autopartes de origen extranjero ha alcanzado porcentajes mayoritarios. Desde luego es bueno que se vendan autos, lavarropas y heladeras, pero su elaboración no es movilizando al conjunto de las industrias proveedoras como sería deseable. Esa es justamente la importancia de las industrias básicas, multiplican su impacto sobre toda la esfera productiva.</p><p>Vemos en cambio que los servicios crecen de una manera análoga a la que se registra en los países industrializados, lo que induce a pensar que nuestra economía se modernizó y asemeja crecientemente a las que son características del primer mundo.&nbsp; Tal conclusión constituiría un error y sería consecuencia de una grave simplificación puesto que el incremento del rubro de los servicios se da genuinamente en condiciones de alta industrialización, no de retroceso como se registran en nuestro país.</p><p>En el mundo desarrollado, se multiplican y despliegan asombrosamente los “servicios a la industria”. Es decir, que inciden directamente en los incrementos de productividad, fenómeno interesantísimo que no tiene correlato en nuestro caso, más allá de que efectivamente una franja de esas novedosas actividades también tiene presencia entre nosotros, aunque más no sea por reflejo y gravitación de las empresas trasnacionales. Pero el grueso de los servicios que computa nuestro PBI conllevan componentes fuertemente improductivos y burocráticos cuando no superposiciones innecesarias. Ello no es privativo del sector público sino también de actividades tradicionalmente en manos privadas, como las muchas veces mencionadas distorsiones de los sistemas de comercialización que no se modificarán por el voluntarismo de algunos funcionarios sino por una verdadera modernización del conjunto de la estructura productiva, lo cual es inseparable de una mayor industrialización. país sin industrialización país sin industrialización.</p><p>Habiendo tantas desigualdades entre los segmentos industriales que han logrado cierto crecimiento y los que atraviesan por difícil situación, pareciera incorrecta hablar de promedios en la utilización de la capacidad instalada, sin embargo, debe asumirse que estos desniveles impactan negativamente de un modo más general en las pequeñas y medianas empresas en las que se registra un 40% de capacidad ociosa.</p><p>Finalmente, porque no puede obviarse, debemos señalar que el sector agropecuario está atravesado por una generalizada rentabilidad negativa, descapitalización y pérdida de su capital de trabajo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/kIIhxM8r7j-lwMvBrv-B5zg_WmA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://paralelo32cdn.eleco.com.ar/media/2023/09/parque_industrial_crespo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Rogelio Julio Frigerio fue un duro crítico del modelo de Domingo Felipe Cavallo. Explicaba entonces que el incremento de las actividades de servicios...]]>
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                <updated>2024-09-05T19:00:04+00:00</updated>
                <published>2024-09-05T19:00:00+00:00</published>
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            Necesitamos una agenda provincial propia ante el ensayo liberal de ajuste brutal
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                <![CDATA[Ubaldo Roberto Domingo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Ka5tHKtH9WYoRDJ3072pOl47ymM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://paralelo32cdn.eleco.com.ar/media/2024/07/necesitamos_una_agenda_provincial_propia_ante_el_ensayo_liberal_de_ajuste_brutal.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Todos los indicadores económicos de este nuevo ensayo son negativos, la administración Milei, con sus actores Caputo y Sturzenegger, nos direccionan, inexorablemente hacia un colapso nunca experimentado. Nuestra provincia, debe sin demora alguna diseñar su propia estrategia para atenuar el golpe, que cuando se produzca resultará en que cada uno de nosotros seremos más pobres. Veamos un indicador importante que respalda lo que afirmo; la capacidad instalada de la industria nacional arrojó en Mayo una utilización del 56.8%, (INDEC), aumenta la ociosidad mes a mes. Este guarismo indica que se diluye la capacidad de compra y consumo de nuestro ya castigado mercado interno, los salarios y las jubilaciones, los ingresos de las personas caen vertiginosamente. El permanente y sostenido deterioro del poder adquisitivo de nuestros consumidores a su vez hace que las empresas continúen achicando su producción y esto alimenta un ciclo negativo sin precedentes.</p><p>La comparación interanual de Mayo 2023 con respecto a Mayo 2024 es evidente, todos los sectores han retrocedido excepto el de refinación de petróleo.</p><p>En terreno meramente económico, todo comienza con una clara incomprensión sobre la función de la moneda: el concepto de emisión sin respaldo es incompleto, confuso y falaz. Hace décadas se abandonó el patrón oro, la naturaleza de la moneda es otra totalmente diferente, solamente es una medida de valor de los bienes y un medio útil para facilitar las transacciones, sin moneda, volveríamos a intercambiar cosas, es decir el trueque.</p><p>Es por esta razón que la cantidad de moneda debe estar directamente relacionada con la cantidad de bienes y servicios producidos, obviamente si se emite indiscriminadamente es un fraude a nuestra población, pero también si se emite menos se está claramente obstruyendo el circuito económico normal. Por eso la moneda es el lubricante de la economía, no debe ser ni más ni menos que la adecuada. Hacerla escasear hasta límites imposibles con el solo fin de atacar un proceso inflacionario es equivocado.&nbsp;</p><p>Como buen ejemplo de lo que afirmo, recuerdo que Estados Unidos lanzó al mercado en 2008 durante la crisis de las hipotecas 700.000 millones de dólares, sin embargo, no tuvo efectos directos sobre los precios porque su inmenso mercado interno y su sistema productivo absorbió esa masa de dinero. Argentina, por su parte coexiste el proceso inflacionario con iliquidez, con una insuficiencia de moneda, absorbida por las altísimas tasas bancarias, con mecanismos como los pasivos remunerados o directamente como se intenta ahora con “emisión cero”.</p><p>Presos, nuestros economistas de la teoría cuantitativa del dinero, convencidos de que menos billetes en circulación frenará el fenómeno inflacionario, solamente pondrán más inconvenientes a un proceso productivo detenido.</p><p>Retomando los datos iniciales, el objetivo de vencer nuestras altas tasas de inflación solo puede lograrse con un plan expansivo de desarrollo e integración de la economía. Solamente así puede vencerse el déficit fiscal, reducir impuestos y encaminarnos al pleno empleo.</p><p>Los planes de ajuste nunca han tenido buen fin. Cuando aumentamos la producción, aumentan los salarios en cantidad y calidad, y se retroalimenta la inversión.</p><p>La permanente caída de la demanda atenta contra los salarios y anula el proceso de inversión.</p><p>Por eso es que proponemos una agenda provincial propia, que no dilate un minuto más las prioridades. Poner en marcha una propuesta energética propia donde la energía sea vector de desarrollo y atraiga inversiones e industrias, el RIGI incorporado en la Ley Bases no nos incluye, el proceso inducido de movilizar el capital a nuestro territorio debe ser propio e innovador.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Ka5tHKtH9WYoRDJ3072pOl47ymM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://paralelo32cdn.eleco.com.ar/media/2024/07/necesitamos_una_agenda_provincial_propia_ante_el_ensayo_liberal_de_ajuste_brutal.png" class="type:primaryImage" /></figure>Todos los indicadores económicos de este nuevo ensayo son negativos, la administración Milei, con sus actores Caputo y Sturzenegger, nos direccionan,...]]>
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                <updated>2026-04-13T19:25:07+00:00</updated>
                <published>2024-07-20T14:00:00+00:00</published>
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            ¿Desarrollar Entre Ríos o remendar la vieja estructura?
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                <![CDATA[Ubaldo Roberto Domingo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/NMxOByvgwezBaaoq-Tjgrkf8K4o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://paralelo32cdn.eleco.com.ar/media/2021/02/Energia-distribucion.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El presente trabajo tiene como objeto CONTRIBUIR a echar luz sobre la oscuridad de un problema crucial. Las soluciones que se proponen, facilistas, tienen más de impacto mediático y propagandístico que de búsqueda real de las soluciones de fondo que siempre son postergadas.&nbsp;</p><p>Si un problema es tratado con un diagnóstico equivocado se transforma en un problema de imposible solución.&nbsp;</p><p>Entendemos que desarrollar la provincia implica la transformación de una estructura actualmente basada en la producción casi exclusiva de alimentos y materias primas, importando los productos manufacturados en una sociedad industrializada capaz de incorporar valor agregado y salario a aquella materia prima. Eso supone entonces brindar energía abundante, disponible y barata.&nbsp;</p><p>Entendemos que “financiar en tres cuotas” el brutal ajuste de tarifas eléctricas es justamente REMENDAR LA VIEJA ESTRUCTURA.&nbsp;</p><p>Pensamos que responsabilizar a la gestión nacional del incremento tarifario aludido es equivocado al no asumir la propia inacción, improvisación y hasta comodidad de la clase dirigente entrerriana.&nbsp;</p><p>Creemos que, en esta oportunidad los entrerrianos debemos frenar de una vez por todas una situación que lleva décadas de injusticia, y que de continuar&nbsp;anula otra vez la limitada oportunidad de buscar nuestro desarrollo económico.&nbsp;</p><p>Sostenemos: “OTRA TARIFA ES POSIBLE”. Este modelo de subsidiar tanto a la oferta como a la política, ha sumergido a Entre Ríos en las actuales circunstancias que distan mucho del sendero de desarrollo que necesitamos urgentemente.&nbsp;</p>La verdad sobre la tarifa&nbsp;<p>El actual “tarifazo”, que explica el exorbitante incremento de las facturas de energía, y que crispó los nervios tanto de la sociedad en general como de las PYMES entrerrianas en particular, NO se debe a ninguna quita de subsidios definida por el gobierno nacional de Milei, ya que esa quita fue prorrogada (como es de público conocimiento) para el mes de junio.</p><p>El tarifazo entrerriano se explica por el incremento del Valor Agregado de Distribución (VAD) de la distribuidora (ENERSA) y subdistribuidoras (Cooperativas Eléctricas) o sea, se trata de un “ayudín” que el gobierno provincial decidió ceder al sector energético, castigando tanto a la población (consumos hogareños de las familias o sector residencial) como a los sectores productivos y propios del trabajo.&nbsp;</p><p>Sin perjuicio de lo anterior observemos la tarifa eléctrica entrerriana en general, más allá de este evento coyuntural:&nbsp;</p><p>1. El costo de la energía entrerriana es altísimo, sigue sin transparentarse y no tiene una relación sensata cuando se la contrasta con otras provincias (tenemos una de las tarifas eléctricas más elevadas del país).&nbsp;</p><p>2. El valor agregado de distribución (VAD) resulta responder a la misma lógica anterior y cómo surge de este aumento, el único objetivo político es que “los números cierren para el Estado”, cueste lo que cueste !!&nbsp;</p><p>3. La carga impositiva que recae sobre las tarifas eléctricas es intolerable, adoleciendo de una pasmosa irracionalidad e irrazonabilidad. Los estados nacionales, provinciales y municipales continúan cerrando sus rojos fiscales recaudando fácilmente asociados a un servicio público cobrado a través de la tarifa eléctrica, pero cuando nos comparamos con el resto del país, debemos señalar que la distorsión se concreta a través de los impuestos provinciales y municipales.&nbsp;</p>Un ejemplo vale más que mil palabras<p>El ejemplo es un insuperable instrumento pedagógico, toda vez que la simplicidad de su técnica es directamente proporcional a su compleja fuerza vinculante en los demás. Presentamos entonces una factura de la Cooperativa Eléctrica Chajarí Lda., perteneciente a un productor PYME de la provincia que ha recibido la tarifa de consumo eléctrico con un brutal aumento. La analizamos para entender el problema:&nbsp;</p><p>En primerísimo lugar observemos lo ridículo de la medida de “financiar en tres cuotas” (al principio con el 7% mensual sobre saldos, después a tasa cero) su consumo energético. Así, el 18/03/2024 el productor debería pagar 1/3 del valor total de la factura, es decir $ 1.126.112,19, pero en el mes de Abril, con idéntico consumo del mes anterior, sería ese importe más los $ 3.378.336,57 de la cuota subsiguiente, lo que arroja $ 4.504.448,76.&nbsp;Es decir, la sumatoria de la cuota más el consumo del mes.</p><p>Dicho entonces en un lenguaje coloquial, alejado de la estrictez académica, sería la propuesta del gobierno provincial un salvavidas de plomo, una mochila de piedras, una huida hacia adelante sin ningún tipo de horizonte productivo. La verdad sea dicha sin ambages:&nbsp; esta “salida” fue propuesta por el gobierno provincial ante el conflicto abierto por este salvaje aumento tarifario, pero más que una salida se asemeja a una encerrona kafkiana, que no sólo posterga una solución, sino que complica el estado de cosas.</p><p>Hacemos también un severo llamado de atención sobre el monto de recargo por intereses que se exige por 15 días (vto. 18/03/2024 y 2do vto. 02/04/2024) . Se establece un interés de más del 12%, equivalente en la factura del ejemplo, a la suma de $ 432.995,39, recargo financiero sobre un monto original de fondo, la tarifa injustificada, con un recargo impositivo brutal (24% mensual !!!) En definitiva, una política absolutamente errática y contraria a la que debería llevarse a cabo y que postulamos como objetivo: LA ENERGIA COMO PALANCA INSUSTITUIBLE DE NUESTRO DESARROLLO PROVINCIAL.&nbsp;</p><p>El análisis final de la factura eléctrica de este productor PYME (Empresa argentina –entrerriana- de capital interno) es mandatorio, impostergable y un compromiso ético insoslayable. Este productor debe pagar U$D 130 por cada Mwh consumido, un precio que, a nivel internacional, resulta abultado aun para una economía desarrollada, mientras se encuentra a escasísimos kilómetros de un hito energético como lo es la represa de Salto Grande, sin que ello represente ningún beneficio, sino todo lo contrario.&nbsp;</p><p>Así mismo debemos advertir a fin del análisis de esta tarifa propuesta, que cuando nos cambiamos de ciudad (dentro de la provincia), los resultados&nbsp;económicos pueden ser aún peores, llegando al extremo del absurdo en la ciudad de Paraná, con un costo comercial de U$D 172 por cada Mwh, una cifra absolutamente grotesca, más bien estrafalaria, e imposible de defender.&nbsp;</p>Crepuscularidad política<p>La realidad nos demuestra que estamos frente a un extravío en la política energética, un peligroso vacío conceptual que le permite al funcionario abstraerse del necesario análisis de los costos de producción de esa energía y que, inclusive, tiene lugar en nuestra misma provincia, limitándose como se dijo anteriormente a subsidiar a la oferta. Lo anterior, es agravado en igual medida por una perversa definición de la política, que decidió asociarse en partes casi iguales a esa tarifa descabellada para así lograr cerrar sus cuentas, subordinando la ecuación social y sus resultados en términos de bienestar y desarrollo a la económica-financiera, lo que implica una inaceptable alteración de valores y objetivos como horizonte de destino.</p><p>La resultante de semejante desatino energético, es una formidable transferencia de recursos desde la sociedad (objeto de toda política energética), hacia el sector energético y el Estado, quienes en definitiva transfieren sus costos a una sociedad que ya no puede sostener este capricho.&nbsp;</p><p>Evidentemente, estamos ante acciones que nos llevan a pensar que se pretende una provincia para ricos con capacidad de consumo eléctrico, lo que no significa que todos los entrerrianos vayamos a ser más ricos, sino que este caprichoso tarifazo, va a terminar, sin ninguna duda, en la indigencia energética, o sea, un “apagón energético”&nbsp;con profundas, peligrosas y deletéreas consecuencias sociales en el siglo XXI.&nbsp;</p><p>La política bien entendida se ejerce por y para el pueblo, que en nuestro caso (Entre Ríos) es el propietario del recurso natural (río), de cuya explotación resulta energía eléctrica Por ende, esas resultantes energéticas (aunque sean compartidas en sociedad con el Estado Nacional), resultan -por manda constitucional- de propiedad del pueblo entrerriano y, en consecuencia, esta lógica de tarifas inaccesibles, que atentan contra las condiciones de vida de los habitantes y el sector productivo, son una forma de violentar el derecho que tiene un propietario, es decir un derecho incumplido.&nbsp;</p><p>Ante este tipo de incumplimientos se requiere la intervención de “la política” para activar los potenciales, marcar responsabilidades y llevar adelante las acciones necesarias para su inmediata corrección. Agregamos enfáticamente&nbsp;que: no es objeto de la política energética que el déficit fiscal sea el menor posible o que haya superávit fiscal. Insistimos con deliberada repitencia, que las tarifas energéticas no pueden ni deben definirse conforme las necesidades de las empresas distribuidoras ni subdistribuidoras (en el caso de ER – Cooperativas Eléctricas), de los gobiernos Municipales, Provinciales o aun Nacionales.&nbsp;</p><p>La Energía no es una mercadería más, sino que es un derecho social y un elemento indispensable para definir una estrategia de desarrollo que nuestra provincia necesita con urgencia y esta estrategia es estricta responsabilidad del gobierno Provincial.&nbsp;</p><p>Urge pararse firme y decididamente ante el Gobierno Nacional en reclamo del aumento del irrisorio valor de la energía que CAMMESA abona a CHSG por la energía producida y de las siderales tarifas que cobran por la misma energía que nos venden.&nbsp;</p><p>Para que nos reconozcan, como hicieron con las Provincias de Misiones y Corrientes, mayores montos indemnizatorios por las externalidades negativas provocadas por la represa, regalías y demás derechos provenientes del complejo hidroeléctrico, compensables en energía. Esa es una exigencia irrenunciable para el gobierno provincial, que debe ser concreta, efectiva y trascender anuncios y comunicados de paupérrimo coturno intelectual y muy precario bagaje teórico y técnico, elaborados desde el gobierno o desde el mismo EPRE, cuyas autoridades políticas parecieran no entender el trasfondo de este esencial y vital asunto.&nbsp;</p><p>No debemos perder de vista que SALTO GRANDE provee el 8% del total de la energía eléctrica al sistema nacional SADI y Entre Ríos sólo consume el 3%, es decir, somos productores netos y el resto se transfiere al AMBA, el que paradójicamente paga tarifas sensiblemente más baratas, lo que implica una transferencia de recursos de nuestra provincia al AMBA, lo cual exhibe la írrita injusticia de esta ecuación.</p><p>Las tarifas son parte medular de una política energética y deben ser definidas para apalancar un desarrollo provincial que incluya a la sociedad en su conjunto.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Trabajo realizado por Cr. Roberto Domingo, Ing. Alejandro Di Palma y Dr. Rubén Pagliotto&nbsp;</p><p>Integrantes de ETER (Entre Todos Entre Ríos)</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/NMxOByvgwezBaaoq-Tjgrkf8K4o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://paralelo32cdn.eleco.com.ar/media/2021/02/Energia-distribucion.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El presente trabajo tiene como objeto CONTRIBUIR a echar luz sobre la oscuridad de un problema crucial. Las soluciones que se proponen, facilistas, ti...]]>
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                <published>2024-04-03T19:52:26+00:00</published>
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            Uomo avvisato, mezzo salvato
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                <![CDATA[Ubaldo Roberto Domingo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/z1lPeVnSbj7Tp2VbiX5SiM5mCZ0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://paralelo32cdn.eleco.com.ar/media/2024/03/carta_de_aviso.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Decidimos comenzar esta nota, en clave de advertencia al nuevo gobierno provincial, intentando evitar la posición de “oposición” y solo a fin de señalar cuestiones que, bien podrían ser corregidas antes de que, la crisis inducida desde el gobierno nacional, termine erosionando la gestión provincial.</p><p>En este sentido no parece ser sustentable la posición de alimentar “in aeternum” los índices de popularidad a través de publicaciones en las redes sociales (propaganda), que más allá de lo simpáticas que puedan resultar, es probable que no puedan postergar por mucho tiempo la sensación térmica social ante el ajuste feroz que se viene ensayando desde hace mucho tiempo en esta provincia. De manera que, sin perjuicio de lo importante que resulta “la propaganda”, esta no significa GESTION, sino que, sin una acción concreta incluida en una estrategia política, esa propaganda se enmarca indefectiblemente en el ámbito del RELATO.&nbsp;</p><p>De manera que refiriéndonos al proverbio italiano que seleccionamos, tenemos que decir que “Un aviso a tiempo te puede sacar de los apuros” y es en este sentido que proponemos algunos temas centrales como sana crítica, entendiendo también que muchas veces el peor ciego es el que se niega a ver.</p><p>Antes de seguir adelante, también resulta relevante señalar que, para aquellos que no llevan mucho tiempo en la provincia de Entre Ríos, que no esperen grandes críticas o sanos concejos desde la fauna autóctona provincial, es un hecho inapelable, que los gobiernos pasan y las asociaciones gremiales, medios de comunicación, organizaciones civiles, etc., son siempre oficialistas, sin perjuicio de quien sea o que haga el gobierno de turno, la mayoría se encuentra enferma de “oficialismo”, y esta patología incluye el silencio.&nbsp;</p><p>El gobernador tiene el mérito (en su accionar político local), de desenfocar el centro de gravedad de su gestión de tal manera que ya nadie sabe cuál es el objetivo provincial y esto le permite navegar entre retóricas pobres y contradicciones flagrantes sin que impacte de lleno en la acumulación serial de crisis que se auto-infringe.</p><p>Definitivamente, estamos otra vez sin objetivos políticos provinciales que tengan en cuenta las prioridades y problemáticas vernáculas, por ende, no puede haber estrategia política en este escenario. Todo comienza a lucir, y se percibe nítidamente, como el último proceso de ocho años, donde más allá de un mensaje oficial repetido hasta el hartazgo (y masivamente aceptado), de una supuesta prolijidad fiscal y una transparencia inapelable, hemos reconocido finalmente a la inacción como la característica central de un gobierno que, otra vez, se extinguió en el pago a tiempo de los sueldos del Bureau.</p><p>Recordemos que este gobierno, según se insistía, llegó para llevar adelante un cambio radical en la provincia, este cambio fue el eje central en una campaña que culminó en un acto eleccionario donde un perfecto desconocido alcalde paranaense, de cuestionable filiación peronista, pierde la elección por un puñado de votos, de manera tal que, entendemos que toda definición política que no resulte orientada a este cambio dramático de dirección propuesto en campaña, resulta lascivo para los intereses del propio gobierno de Frigerio.</p><p>A pesar de haber sido la energía uno de los temas centrales de la campaña, tenemos que, ya trascurridos los primeros meses de gestión, resulta innegable un vacío de políticas energéticas: Nada nuevo, ya que esta falta ha sido una constante en la historia moderna de nuestra provincia. Es decir, no podemos señalar ninguna nueva acción en el sendero propuesto sino la insistencia en un formato de política energética que inauguró el gobierno anterior y resulta parecerse a la política comercial de empresas con clientela cautiva: “te quejas por la tarifa y postergamos el aumento por 6 meses”, sin embargo, como se ha sostenido en campaña, es virtualmente imposible proponer el desarrollo productivo verdadero, sin antes definir una política energética orientada a este fin.&nbsp;</p><p>Advertimos que el actual gobierno nacional, catalizó torpemente el tema político más importante que se venía proponiendo, aunque soslayado, que es un debate sobre el federalismo, un tema escondido detrás del debate sobre las regalías hidrocarburíferas, la propiedad del Litio, la Mineria, etcétera. Un temario donde Entre Ríos parecería que no tiene nada para poner sobre la mesa, para nuestros dirigentes, ni la realidad postergada de Salto Grande, ni los ríos naturales propios como el Paraná y Uruguay o la hidrovía, parecerían NO resultar en un capital digno de pelear.&nbsp; Es evidente que, en ese debate, otra vez nuestro gobierno provincial, no tiene nada que reclamar, es decir que nuevamente la provincia de Entre Ríos acepta que su agenda sea postergada, entonces también vemos una continuidad y no un cambio radical en los objetivos políticos provinciales.</p><p>Lo anterior es, en definitiva, el postergado debate sobre el “federalismo” y en ese sentido hay que señalar que el federalismo es federalismo fiscal o no hay federalismo. Y que el formato por el cual la Nación coparticipa a las provincias por los impuestos cobrados surge recién en la constitución de 1994, la que ordena el dictado de un nuevo régimen de coparticipación antes de 1996. Por todo lo anterior, es evidente advertir que, teniendo en cuenta la dilación con la que nuestra provincia fue vinculada al resto del país, sería una torpeza aceptar un trato que no introduzca este detalle histórico, lleno de realidad, postergación, atraso, incomunicación, expulsión de población, es que nuestra provincia tuvo su primer vínculo continuo con el resto país a partir del 13 de Diciembre de 1969, por ende es importante que habiendo adherido el gobernador Frigerio a la propuesta del presidente de la Nación a un pacto de Mayo en la provincia de Córdoba, introduzcamos de una vez y con firmeza este argumento histórico en la mesa de negociación.&nbsp;</p><p>Sobre la propuesta de reforma tributaria, el único elemento disruptivo y que persigue la ampliación del conjunto de contribuyentes, es decir la formalidad es el COT (Código de Operación de Transporte). Es una medida que resulta ser resistida por los actores institucionales que pretenden que todo siga igual, pero debemos señalar que en definitiva esta reforma explica simplemente un aumento de las alícuotas de Ingresos Brutos, que es el camino inverso al que se sostuvo durante la campaña, que fue justamente, no aumentar impuestos e incluso disminuirlos, porque es bien sabido que para el gobernador la carga impositiva atenta contra la inversión. Siendo así, disminuirla fue su caballito de batalla en campaña siendo candidato.&nbsp;</p><p>Sobre la persona del fiscal de Estado, debemos decir que es evidente la decisión política de sostenerlo y que también desnuda una continuidad, y ningún cambio dramático de dirección como se proponía. Recordemos que, entre otros temas no menores, &nbsp;este fiscal operó como tapón de la declaración jurada de los bienes personales del anterior gobernador, un misterio que recién se ha develado al dejar el poder, a esta definición de permanencia se le suma otra decisión de su continuidad, quien además sigue siendo el encargado de representar a la provincia en la gestión de la hidrovía, un asunto que, aun en el siglo XXI, los entrerrianos no entienden como un activo estratégico, insistimos, la hidrovía, es un asunto crucial para la soberanía provincial sobre un recurso como el río.</p><p>Entonces “avisamos” que a nuestro criterio hay cosas en esta gestión provincial para corregir y alguien las debe señalar. “Avisamos” que cuando un grupo se convierte en una secta se encierra y expulsa aliados y entonces, los fanáticos y los alcahuetes se imponen sobre quienes piensan y dudan, el dogma sustituye a las ideas, el jefe ocupa el lugar del pensamiento, todo está más claro, pero también más pobre. “Avisamos” que el único objetivo debe ser no perder Entre Ríos.</p><p>&nbsp;</p><p>Trabajo realizado entre Alejandro Di Palma, Roberto Domingo, Ruben Pagliotto.</p><p>ETER (Entre Todos Entre Ríos)</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/z1lPeVnSbj7Tp2VbiX5SiM5mCZ0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://paralelo32cdn.eleco.com.ar/media/2024/03/carta_de_aviso.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>“Hombre avisado, medio salvado” - proverbio italiano.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-04-13T19:25:07+00:00</updated>
                <published>2024-03-13T21:57:08+00:00</published>
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            Entre Ríos, anatomía de la estupidez
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                <![CDATA[Ubaldo Roberto Domingo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/OYo6aJIvpRF76ggZ1x1uGbRkidA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://paralelo32cdn.eleco.com.ar/media/2024/01/entre_rios_anatomia_de_la_estupidez.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>De antemano se advierte que el término ESTÚPIDO, no es utilizado en calidad de insulto ni menoscabo de nadie, sino referido a la definición que aquí se ofrece y solamente inscripto en el marco de ensayar una explicación, desde cierta lógica, a partir de la observación critica de la realidad provincial.</p><p>La idea y el objetivo que nos proponemos es llegar a interpretar un patrón de conducta entrerriano y su resultante (la realidad provincial) desde la base de ciertos rasgos recurrentes que vienen caracterizando a esta provincia desde hace décadas.&nbsp;</p>Algunas observaciones básicas sobre la estupidez<p>La definición de estúpido desde la “acción” del individuo, surge del siguiente razonamiento: el estúpido lleva adelante acciones contra terceros sin conseguir ventajas para sí mismo o inclusive en contra de los propios intereses.&nbsp;</p><p>En cambio, la misma definición desde la “reacción” a determinada acción dolosa de un tercero, sería: el estúpido acepta (sin cuestionar) acciones en contra de sus propios intereses sin que en la escena medien circunstancias de poder que expliquen o justifiquen la inacción.</p><p>La posibilidad de que una persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica, incluyendo su nivel educativo o coeficiente intelectual.&nbsp;</p><p>Un estúpido, entonces, no es una persona aturdida, no es una persona que pueda ser señalada como torpe en sus juicios ni es una persona infradotada en relación a su inteligencia.&nbsp;También es importante señalar que siempre resulta subestimado el número de personas estúpidas.&nbsp;</p><p>Entonces, tenemos que el universo de personas se puede sintetizar en estas cuatro categorías:</p><p>1- desgraciados: quienes tienen tendencia a auto infligirse daños, pero creando beneficios para terceros (no son estúpidos).</p><p>2- inteligentes: generan beneficios para ellos y también para terceros.</p><p>3- malvados: generan beneficios para ellos y daños para terceros.&nbsp;</p><p>4- ESTÚPIDOS: los que generan daños a terceros sin conseguir ventajas para ellos o aun resultando dañadas a sí mismas.&nbsp;</p><p>-Tanto los inteligentes como los malvados son conscientes de su “arte”, debido a su capacidad de auto beneficiarse.&nbsp;</p><p>-El desgraciado tiene una sospecha de su condición de desdicha que lo acerca a una sensación de infelicidad (desdicha), y es por tanto lógica su sospecha.</p><p>Ahora bien, las personas, en general, suelen siempre minimizar el poder dañino de los estúpidos, insistiendo en sociedades o vinculaciones con estas personas que terminan de forma gravosa; y esto representa una observación que tiene impresa la estupidez incipiente del “no estúpido”, es decir que la tendencia hacia la estupidez es un gesto natural de la raza humana, por lo tanto:</p><p>-EL ESTÚPIDO no es consciente de su condición, por ende, es altamente peligroso por ser un mecanismo de evolución natural sin el límite del autocontrol.&nbsp;</p><p>La persona estúpida es peligrosa por resultar absolutamente impredecible y todo intento predictor resulta en un ejercicio vano. Entonces, el estúpido es mucho más peligroso que el malvado, sobre el cual resulta posible alguna estrategia productiva para suavizar el daño que propone su acción.&nbsp;</p>Circunstancias históricas – Evolución hacia la estupidez<p>Fue Entre Ríos, allá por el siglo XIX, quien primeramente estuvo al frente de la lucha organizada del interior del país contra el poder del puerto de Buenos Aires, de entrada y salida de mercaderías al territorio argentino, una lucha que ampliamente se conoce como la pugna entre federalismo y unitarismo.</p><p>En algún punto de la historia nuestra provincia aceptó, sin objeción ni resistencia (i.e., sin ofrecer ningún tipo de reacción), acciones exógenas en contra de sus propios intereses, permitiendo&nbsp; así sostener un aislamiento discrecional del resto del país, aun siendo vecinos limítrofes de las principales provincias que se desarrollaron. Este perjudicial y retardatario aislamiento, que luego se justificó bajo una hipótesis de conflicto militar con Brasil y que ubicó a nuestra provincia en el fatídico camino del subdesarrollo, fueron circunstancias que perecerían no haber sido advertidas por los entrerrianos, quienes aceptamos con pasmosa pasividad, resignación y entrega, que ese estado de secesión&nbsp;se prolongue hasta el inicio de la década de 1970 (inauguración del Túnel Subfluvial Hernandarias – 13/12/1969).</p><p>Los entrerrianos parecen no haber tomado nota de lo discrecional y doloroso de haber mantenido ese aislamiento (hasta 1970) y transitivamente el subdesarrollo inducido, sin haber interpuesto un voluminoso reclamo económico o haber insistido recurrentemente en un resarcimiento proporcional, por lo tanto, resulta evidente y palmario que esa inacción e indolencia, sólo puede ser explicada desde la estupidez más absoluta y lacerante.</p><p>Así mismo, dentro del conjunto de obras que desde la Nación (poder central) se definieron UNILATERALMENTE para incluir o insertar a nuestra provincia al territorio continental (finalización del aislamiento), se llevó adelante la represa hidroeléctrica de Salto Grande (RHSG), una obra cuyos resultantes energéticos tampoco fueron observados por los entrerrianos, quienes permitieron que ese “producto del recurso provincial” (la energía producida por el río), sea transportada “sin peajes” hacia otros lugares del país, es decir aceptamos “la decisión política” de desarrollar económicamente (a nuestra costa y costos), lugares lejanos como AMBA, lo cual también se parece mucho a un gesto flagrantemente estúpido.</p><p>Aceptamos en la actualidad (sin oposición alguna), como si se tratara de un mandato divino proveniente de “las fuerzas del cielo”, un conjunto de antiguos tratados internacionales de libre navegación, que representan un oprobioso acuerdo para nuestra provincia y que explican que, tanto la administración, como la resultante económica de la utilización de uno de los ríos más importantes del mundo (Paraná), sea de estricta incumbencia ajena, corredor natural este río por donde se transporta la mayoría de las riquezas de nuestro país e inclusive de un país vecino (Paraguay).</p><p>Es decir, para ser más claros y precisos, hemos aceptado un retardatario destino de subdesarrollo como si se tratara de una maldición divina imposible de evitar, lo que nos sigue mostrando como estúpidos a un nivel superlativo y caricaturesco.</p><p>A mayor abundamiento, nos vemos constreñidos a enfatizar también acerca de la hidrovía (Paraná-Paraguay), su propiedad y el usufructo que completa esa propiedad (diferenciándola de la nuda propiedad), debiendo aceptar con profundo sentido autocrítico, que los entrerrianos hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez, por decir lo menos y siendo bien pensados sobre nosotros mismos, aunque no tanto respecto a quienes dirigieron los destinos entrerrianos por voluntad popular.</p><p>Como punto culmine de la estupidez provincial, nuestros legisladores sancionaron allá por octubre del 2021, la Ley Provincial Nº 10.933, una perlita del “copie y pegue” sin ningún criterio o análisis, la cual sintéticamente niega que la energía de nuestro principal generador eléctrico (la Represa Hidroeléctrica de Salto Grande) sea un recurso renovable, una confusión tan burda y disparatada, que no solamente nos avergüenza, sino que nos define como estúpidos en un grado extremo rayano al paroxismo.</p>La estupidez generalizada<p>Nuestro país, a pesar de no ser una CONFEDERACION, definió un sistema por el cual fueron las provincias las que constituyeron la Nación (i.e., es decir son preexistentes) y conforme ese formato institucional es que las provincias deberían coparticipar fondos al Gobierno Nacional y no al revés, como efectivamente ocurre. El objetivo de sostener un gobierno nacional es el de coordinar determinados servicios, ayudar a la materialización de objetivos políticos comunes y definir las estrategias a través de las cuales, estos objetivos, podrían ser alcanzados. Así, entonces, entre los servicios mencionados podemos señalar algunos como la defensa nacional (incluyó la hipótesis de conflicto con Brasil, que sentenció a Entre Ríos), las relaciones exteriores que incluyen definiciones geopolíticas (cuyo objetivo sólo sea el beneficio para las provincias que componen este acuerdo y nunca decisiones disfuncionales para las economías regionales), la justicia federal (que incluye la lucha contra el narcotráfico, delitos contra la economía nacional, tributarios, aduaneros, etc.), mientras que el resto deberían ser responsabilidad de las provincias, compitiendo entre sí para que la gente no se mude a otra jurisdicción (tener presente el éxodo que nuestra provincia experimentó – nos faltan, aproximadamente, un millón de habitantes) y para atraer inversiones (considerar el combo disfuncional que representan políticas provinciales fiscales absurdas y/o el faltante de políticas energéticas)&nbsp;Resulta que, es en los puntos citados anteriormente, donde aparece expuesta “la decisión política” del gobierno nacional de desarrollar SÓLO UNA FRACCIÓN DEL PAÍS y así mismo, el extravío de nuestra provincia, cuya clase política, los intelectuales, las fuerzas vivas y en última instancia hasta su sociedad, no pudo y muchas veces no quiso interpretar el no ser parte de esa “decisión política nacional” que no nos incluía y, en todo caso, HABERSE OPUESTO POR SU INCONVENIENCIA, por cuanto evidentemente estamos ante un caso de estupidez generalizada, expandida “Urbi et Orbi”.&nbsp;</p><p>Aceptamos como modelo de país, un federalismo aparente o pseudo federalismo, que significa un unitarismo real y en nuestra provincia lo aceptamos a perpetuidad, lo que en el mejor de los casos nos acerca peligrosamente a la estupidez total.</p><p>Existen y han existido en nuestra provincia tantos ignorantes sin iniciativa, mandando sobre hombres inteligentes, que a veces nos hacen pensar que la estupidez es una ciencia.</p>Corolario<p>La elocuencia de la realidad provincial es mandataria. Negamos inclusive la comparación más básica respecto de otras provincias que, en algún grado (aunque sea menor), pudieron evitar o suavizar, la “decisión política” de ser explotadas en un formato neocolonial que reporta a una lejana metrópolis.&nbsp;</p><p>Nuestra política vernácula, se mantiene en un estado de fanatismo ideológico que envilece, una situación de pugna eterna entre las fuerzas del peronismo y su antagónico, el radicalismo y últimamente fuerzas menores ubicadas a la izquierda, al centro o derecha, que ha sido muy negativa y tremendamente destructora, nos ha impedido visibilizar la verdadera y real problemática provincial, debatir con respeto, inteligencia y apertura mental y hasta mensurar con consciencia y racionalmente el daño resultante.</p><p>La falta de un partido o más bien de una corriente que sostenga un ULTRANACIONALISMO PROVINCIAL (i.e., de profundo federalismo y de compromiso con nuestro arraigo), ha permitido a la política que describimos, dejar de percibir los tonos de la realidad y de esta forma aceptar como propios, debates lejanos que nada tienen que ver con nuestras realidades y problemáticas, sin perjuicio de ser una forma de acercarnos a esa antigua manera de ser, ENTRERRIANA, que dio el puntapié inicial de la lucha por el federalismo.</p><p>Esperamos que esta nota, seguramente incompleta y no exenta de errores, ponga en marcha un extendido y necesario debate y sirva, en algún grado, para detestar la estupidez o por lo menos, hacer de la estupidez provincial una cosa vergonzosa, alejada de la virtud y de nuestros activos simbólicos.</p><p>&nbsp;</p><p>Autores</p><p>Alejandro Di Palma, Roberto Domingo y Rubén PagliottoEnero 2024</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/OYo6aJIvpRF76ggZ1x1uGbRkidA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://paralelo32cdn.eleco.com.ar/media/2024/01/entre_rios_anatomia_de_la_estupidez.png" class="type:primaryImage" /></figure>De antemano se advierte que el término ESTÚPIDO, no es utilizado en calidad de insulto ni menoscabo de nadie, sino referido a la definición que aquí s...]]>
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                <published>2024-01-23T10:30:00+00:00</published>
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            La disolución de La Condición Nacional
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2wNxHA-J-bgU_Vr-pz0kNplXgXk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://paralelo32cdn.eleco.com.ar/media/2024/01/reclamo_cacerolazo_protesta.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Pocas cosas provocan una profunda impotencia y no menor desagrado intelectual que oír el diagnóstico que políticos y economistas del más diverso pelaje, hacen de la crisis y las causas o etiología que le atribuyen a la misma.&nbsp;</p><p>Consideramos una responsabilidad ineludible aludir a estos asuntos, por la simple razón de que advertimos, que una gruesa capa de compatriotas dejan trascurrir sus vidas, en un estado de indiferencia, negación o ignorancia de proporciones y relieves abrumadores.</p>¿Qué quiere esta sociedad?<p>Quiere una administración con un moderado en el poder. En otras palabras, nada de cambios dramáticos, ni revoluciones, ni trasformaciones estructurales, nada de confrontar, ni de expandir las fuerzas productivas.&nbsp;</p><p>Dialogar y consensuar, negociar y conceder, es mejor que confrontar y debatir.</p><p>Están cómodos. ¿Para qué cruzar el rio? Tuvimos –y los primeros años fue bueno– 10 años de un dólar = un peso. Y luego del colapso de la Alianza, otros 10 años, con el modelo de acumulación de matriz diversificada el ampuloso nombre, que recibió el esquema de sembrar soja para exportar, aplicar impuestos y repartir planes con criterio redistributivo y clientelar, que aprovecho el impulso de una dramática devaluación 3 a 1.</p>Sigamos gestionando la decadencia&nbsp;<p>Seamos lo que fuimos, el “granero del mundo”, cuando no el “supermercado del mundo”, o “el mundo demanda lo que nosotros tenemos”. Sin embargo, es evidente y está a la vista de todos nosotros, que cada día nos empobrecemos más como sociedad.&nbsp;</p><p>Han trascurrido 40 años de vigencia de las instituciones, códigos y prácticas democráticas.&nbsp;</p><p>Sin embargo, este emblema, anhelado por una inmensa mayoría, no ha sido –como lo advertimos– una herramienta, que por sí misma, genere el escenario trasformador de una decadencia, invariable, profunda y dramática. &nbsp;</p><p>Ciclos de gobiernos que en apariencia tenían diferente raigambre ideológica: liberales o populistas, recesionistas o estatistas, progresistas o conservadores; han coincidido –sin exclusión alguna– en mantener las condiciones de nuestro subdesarrollo. Nadie intentó siquiera de emerger de él y si lo intentaron, seguramente aplicaron recetas equivocadas.</p>¿En qué consiste mantener el escenario del statu quo?&nbsp;<p>1ro. Entre la multiplicidad de ejemplos podemos contar el fortalecimiento de las condiciones del establishment financiero y bancario. Esto es, sectores de la economía líquidos en dólares, con extraordinarias rentas por manipular recursos financieros sin prestarlos a las actividades productivas (Patrón de acumulación financiera o financierización de la economía).&nbsp;</p><p>El holding sojero –aceites –girasol, trigo y maíz concentrado.</p><p>Somos una región planetaria cuyo volumen de exportaciones son en un 80% productos primarios de escaso o nulo valor agregado.&nbsp;</p><p>2do. Consolidar el negocio vinculado con la importación de energía, petróleo y gas. La administración de&nbsp;estos recursos ha sido un desastre, por decir lo menos.</p><p>3ro. El resultado inmediato de la aplicación sistemática de este modelo es: la frustración, el empobrecimiento cuanti y cualitativo y la miseria de millones de conciudadanos.&nbsp;</p><p>Según datos estadísticos, el fogonazo inflacionario post eleccionario llevó al 3,50 % de los ciudadanos argentinos a vivir en la pobreza y de ellos, más de cuatro millones son indigentes.&nbsp;</p><p>Son estos sectores, los más vulnerables de la economía, los que pagan al final, el costo del repetitivo ajuste macroeconómico.</p><p>En cuatro décadas, hemos recorrido –sin la más modesta autocrítica–- la casi totalidad de tesis del pensamiento económico contemporáneo, con desenlaces poco felices.&nbsp;</p><p>Repasando un poco más atrás en el tiempo, las experiencias que van del desmantelamiento de la estructura productiva comenzada por Adalbert Krieger Vasena (03/01/1967), al control de precios y tarifas, de José Ber Gelbard (25/05/1973) y la declamada “inflación cero”; de ahí, a la devaluación, con hiperinflación del “Rodrigazo” y de esto, se saltó al ajuste y los controles de la instancia monetarista –aperturista– de José Alfredo Martínez de Hoz (29/03/1976). Recuperada la democracia en 1983, asistimos al Plan Austral, que congeló los precios, salarios y las tarifas; el Plan Primavera que terminó en la hiperinflación más alta nuestra historia, dos hiperinflaciones sin haber tenido un proceso bélico u otra calamidad de proporciones que las justifiquen.&nbsp;</p><p>De esto, a otro salto sin red, con la “panacea privatizadora”, del ex ministro Dromi, con los piolines de la marioneta manipuladas por Álvaro Alsogaray, la ficción de una estabilidad monetaria, con la Convertibilidad, vigente durante una década a un costo muy elevado: privatizaciones y después endeudamiento externo (para fugar) sin equivalente en la historia, esquema, que fue respaldado por la gran mayoría de los argentinos. Luego sobrevinieron las condiciones sin iguales desde la segunda guerra mundial, en términos de ventajas de intercambio de algunos commodities: el complejo soja-girasol-maíz, que insufló capitalización al sector agropecuario durante algunos años. Y otra vez, renovadas instancias de control de precios y tarifas públicas, administradas por los burócratas, precios subsidiados desconectados de cualquier realidad. Y nuevamente el respaldo de la sociedad, víctima del bombardeo mediático donde abrevan por igual los lenguaraces de la derecha, con los retóricos del nacionalismo formal.</p><p>La pregunta que se desprende es:</p>¿Qué aprendimos el conjunto de los argentinos de estas experiencias?<p>NADA</p><p>Liberales ortodoxos, monetaristas de diverso abolengo, populistas y sectores de la izquierda vernácula, radicales y progresistas; extrayendo la esencia de estas concepciones de la política económica nacional y apartando los pesados aspectos retóricos, la artritis y el anquilosamiento de tesis que en el mundo son reliquias de museos, como lo son el déficit fiscal protagonista de todos los males, aquí encuentran emisarios tan inquietantes como reaccionarios.</p><p>Todos partieron del mismo diagnóstico y operaron del mismo modo, mejor dicho, mantuvieron intactos los problemas de fondo de la economía. Y hasta en cuestiones de detalle emplearon instrumentos semejantes.</p><p>Para los populistas y la izquierda nacional, el gasto público, es el protagonista del crecimiento económico, para luego señalarlo como el responsable de nuestros desencuentros.&nbsp;</p><p>Primero apelan al gasto público con el propósito de dinamizar la economía, subestimando el inocultable y pesado déficit. Postulan que el Estado ejerza las funciones empresarias en ramas decisivas de la producción de los servicios, para preservar -alegan- la soberanía de la Nación. Mientras se acomodan en privilegiados lugares con sueldos que no ganarían en ninguna parte del sector productivo.&nbsp;</p><p>La soberanía se afianza, decimos nosotros, cuando se ponen en funcionamiento la totalidad de las fuerzas productivas y cuando se utilizan las riquezas dentro de la geografía nacional y no sólo las que dependen del sector Estatal.&nbsp;</p><p>La cuestión decisiva, no es que el Estado administre o no una actividad productiva, sino que ésta se lleve a cabo en cantidad y calidad.</p><p>El sobredimensionamiento del estado, adquiere características singulares en el subdesarrollo.&nbsp;</p><p>El déficit fiscal que este desajuste genera, bloquea las condiciones para hacer inversiones atractivas y rentables que convoquen al capital privado. Por debilidad productiva y para aliviar las tensiones sociales, el sistema del Estado, genera artificialmente empleo, que no deja de enmascarar la verdadera tragedia que significa el desempleo. Porque un compatriota que no consigue trabajo es la versión mas penosa de la crisis, y allí comienza la adicción a los planes sociales y el asistencialismo sin norte ni destino de prosperidad. &nbsp;</p><p>Cuando un agente del Estado cobra un sueldo, cuando se está disfrazando la falta de oferta de trabajo genuino, fuera de la actividad productiva, no deja de ser, funcionalmente, un desocupado.</p><p>Estas anomalías deben corregirse para abrir paso a la formación y acumulación de capital. El gasto público desbordado (hoy alcanza escandalosos porcentajes del PBI) y el déficit fiscal consecuente, extraen recursos a las actividades productivas, devoran la inversión. Es decir, no hay un norte u objetivo de desarrollo sistémico y por ello ese gasto público excesivo y mal invertido, deviene en un déficit fiscal que profundiza el subdesarrollo, con todas las deletéreas consecuencias que el mismo genera.</p><p>Estas aleves distorsiones macroeconómicas, sin lugar a dudas, se financian con emisión inflacionaria, con una asfixiante presión impositiva, con absorción crediticia, y como – sucedió en la experiencia Menem - de la Rúa –con endeudamiento externo.</p><p>Los modernos voceros de este agraviante esquema, agitan paroxísticamente la tesis de que el déficit fiscal, la inflación, el deterioro del signo monetario de uso doméstico, —son, según dicen— las causas básicas y fundamentales de nuestra decadencia. Garrafal error que repiten una y otra vez a modo de rústico cliché de paupérrimo coturno intelectual.</p><p>Para comprobarlo basta encender una radio o un televisor, o reparar en las redes sociales.&nbsp;</p>Elijamos uno cualquiera<p>En todo momento, más allá de diferencias de matices insustanciales, Roberto Aleman, Mario J. Blejer, Domingo F. Cavallo, José María Dagnino Pastore, Débora Giorgi, Walter Graziano, Axel Kicillof, Martín Lousteau, José Luis Machinea, Mercedes Marcó del Pont, Carlos Melconian, Ricardo López Murphy, Martín Redrado, Miguel Gustavo Peirano, Pedro Pou, Pablo Rieznik, Federico Sturzenegger y Alfredo Zaiat, Martin Guzmán, Silvina Batakis, &nbsp;Sergio Massa, &nbsp;Luis Caputto, por nombrar sólo algunos de tantos, representan –separando los gruesos estratos de la retórica y llevados a la substancia– el criterio unánime e inconmovible de las formas rejuvenecidas de la inercial decadencia de nuestra Nación.</p><p>Estas corrientes del pensamiento económico actual, versiones “agiornadas” del liberalismo clásico, del populismo y del nacionalismo ampuloso, o de un crudo monetarismo, intentan manejar burocrática y arbitrariamente las variables económicas centrales: salario, precios, tarifas, tipo de cambio. Hasta pasar por el extremo de importar lo que es más “económico”, criterio que soslaya el desarrollo de nuestras industrias. Esa idea sostiene el errático y destructivo concepto de que es mejor importar máquinas y herramientas y limitarnos a “intentar” producir sólo aquello en lo que tengamos ventajas comparativas. O sea, profundicemos el vetusto modelo agroexportador y cada vez más reprimarizador, con apertura indiscriminada de la economía, de tal suerte de exterminar lo poco que queda de industrias nacionales.</p><p>En la práctica, el liberalismo y todas sus variaciones han sido incompetentes en términos de racionalizar el estado y controlar el déficit fiscal. Porque intentan corregir estos desajustes con herramientas recesivas, bloqueando el crecimiento de la producción por congelamiento de salarios o subvencionando la importación, con un dólar barato, impidiendo que la actividad privada, absorba el desempleo que resulta de la trasferencia de los agentes estatales.</p><p>No es causa, sino consecuencia –lo que se toma por razón primigenia--.&nbsp;</p><p>Y he aquí el problema, porque si el diagnóstico es equivocado, el tratamiento seguirá el mismo derrotero.</p><p>Y no se trata de un problema insignificante.&nbsp;</p><p>Si los economistas entrevistados, incluso el hoy elegido presidente Milei, sostienen una tesis desacertada, sus gestiones, sus estrategias, sus modelos o recetas, por inevitable consecuencia, tenderán, fatalmente, a aproximarnos a un mismo destino.</p><p>Reiteramos lo que venimos desde hace mucho tiempo diciendo:</p>El plan lanzado por Milei y concentrado en el DNU y la Mega Ley Ómnibus, NO tiene nada de nuevo ni original, se trata pues de un ajuste tópicamente ortodoxo, solo que mucho más brutal y de shock.Se basa en la licuación total de los salarios y en las pocas reservas que le quedan a la clase media.Es el triunfo de los cultores de la ingeniería financiera, es decir de aquellos que desprecian el patrón productivista y ensalzan al de acumulación financiera. Monetarismo puro y duro más avasallamiento del poder legislativo y un guiño a los caciques de las megacorporaciones, cuyos abogados y economistas prohijaron estas medidas a su favor, con la coordinación del Super asesor Federico Sturzenegger.Persigue una economía primarizada y de algunos servicios altamente concentrada y extranjerizada. Con cero contemplaciones de producción y desarrollo.El impacto social de este plan será francamente devastador y las consecuencias que produzca serán de larga y difícil reconstrucción.<p>Y ese destino no es otro que la desaparición o disolución de nuestra condición Nacional.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>AUTORES: Ubaldo R. DOMINGO, Alejandro DI PALMA y Rubén PAGLIOTTO.</p>]]>
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                <updated>2026-04-13T19:25:07+00:00</updated>
                <published>2024-01-04T12:34:37+00:00</published>
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            El discurso inaugural de Milei: nuevos actores y vieja película
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                <![CDATA[Ubaldo Roberto Domingo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AO4QePnnt7V0oGJV4TV-zB1aDpo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://paralelo32cdn.eleco.com.ar/media/2023/12/javier_milei_presidente_diciembre_2023.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Apenas finalizada la luna de miel con las nuevas autoridades electas, y después del traspaso, aparece, necesariamente, luego del primer discurso presidencial dirigido al pueblo, la impostergable necesidad de efectuarse las preguntas adecuadas para intentar desentrañar el futuro que se avecina.</p><p>Así las cosas, no se trata como comunicó el nuevo presidente, sólo y únicamente de revelar el estado real en que se recibe el país luego de seis gobiernos desde la salida de la convertibilidad, sino de contarnos a los argentinos, concretamente, en un idioma coloquial y asequible para las mujeres y hombres de a pie, qué se hará, con quiénes y sobre qué variables de la economía.</p><p>Darle respuestas a esta incertidumbre sobre lo que vendrá es una característica del ser humano, y es hasta natural porque tranquiliza y apacigua la mente y el espíritu.</p>¿Podrá, el nuevo presidente torcer el rumbo?<p>Milei es liberal, afirmación que dispara como pregunta obligada: cómo le fue al liberalismo, digamos, ¿desde 1950?</p><p>A manera de breve resumen orientativo del lector:</p>1955/1958: Revolución libertadora. Pol. Económica: Liberal.1962/1963: Guido/Militares: Pol. Económica: Liberal.1966/1973: Onganía/Lanusse: (Krieger Vasena): Pol. Económica: Liberal.1976/1983: Dictadura Cívico Militar: (Martínez de Hoz), Pol. Económica: Liberal.1989/1999: Carlos Menem: (Alsogaray/Cavallo), Pol. Económica: Liberal.2015/2019: Macri: (Prat Gay/Dujovne/Caputo), Pol. Económica: Liberal.<p>A lo largo de esos 32 años aproximadamente, bajo esa misma orientación de política económica, podemos reunir una cantidad de características, de coincidencias que podemos mencionar, todos hechos históricos que se repitieron exactamente, hechos objetivos, fácticos, como ciclos predeterminados y en espejo. Veamos:</p>El déficit fiscal y la recesión<p>En el subdesarrollo, nuestro país lo es, el tamaño del Estado tiende indefectiblemente a aumentar porque el sector privado no invierte. Esa anemia productiva privada, causa desempleo y falta de oportunidades, que presiona sobre el sector público creando empleo improductivo-burocrático.</p><p>Pero a la hora de la verdad, el liberalismo o neoliberalismo siempre vociferó y planteó la reducción del aparato estatal, pero nunca lo hizo, todo lo contrario, lo incrementó. Todas las experiencias liberales mostraron su total incapacidad para reducir el tamaño del Estado y por lo tanto el déficit público.</p><p>La razón es que intenta aplicar recetas recesivas, con lo cual resulta imposible que el sector privado absorba y nivele aquella reducción que se propone en el Estado.</p><p>Es un error muy grueso y de imposible solución desconectar los graves problemas del sector estatal de la crisis global de toda la economía.</p>Economicidad<p>La política económica de corte liberal tiene como principio una competitividad simple, pero con deletéreos efectos sobre el entramado productivo nacional: si cuesta más barato en el exterior, no importa el producto de que se trate, importémoslo. Esto implica la apertura indiscriminada de nuestras fronteras y de la economía.</p><p>De esta forma, haciéndose de divisas de cualquier manera, llámese endeudamiento, más impuestos, privatizando o vendiendo soberanía, se financian todo tipo de productos foráneos.</p><p>Así, mediante el peor subsidio conocido, el dólar barato, se disfraza la competencia y, apertura de la economía mediante, se envía a la quiebra a ramas enteras de nuestros productores que, en condiciones adversas, no pueden ofrecer los precios y calidad de los productos importados provenientes de economías integradas y desarrolladas, con gran productividad.</p>La inflación<p>La lucha contra la más perfecta máquina de elaboración de pobreza en nuestro país, la única fábrica que funciona sin dificultades ni inconvenientes, es planteada en forma equivocada por el liberal libertario que detenta el sillón de Rivadavia.</p><p>Lo de la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario, es un teorema o tesis económica equivocada.</p><p>Lo correcto es el planteo de que detrás de los hechos monetarios (como los aumentos generalizados y sostenidos en el tiempo en el nivel general de precios) están siempre los hechos productivos.</p><p>El aparato productivo está siempre presente detrás de los monetarios, y es justamente ese edificio productivo el que hay que reparar.</p><p>El fenómeno de la inflación en un país como Argentina tiene un origen principal y varios secundarios, por lo tanto, es evidentemente multicausal. El principal es el aparato productivo deficitario, principalmente por exportar materias primas sin valor agregado e importar productos elaborados. Entre las secundarias podemos mencionar el sobredimensionamiento del sector público que imposibilita y acapara todos los recursos e inhibe la inversión.</p><p>Asoma asimismo otro enorme perjuicio que contribuye a la inestabilidad macroeconómica y a enfermar el sistema: el deterioro de los términos del intercambio, debido a que el núcleo central de la estructura productiva está vinculada, fomento incesante y cada vez más acentuado, del modelo agroexportador de materias primas sin o con muy poco valor agregado, en medio de un aparato industrial poco integrado, incompleto y fuertemente dependiente de las importaciones de insumos y demás bienes necesarios para la producción local, lo que cíclicamente produce cuellos de botella o estrangulamiento del sector externo por falta de divisas para pagar esas compras a terceros países de lo que no producimos internamente, acarreando, a su vez, otro flagelo, como el de la llamada inflación cambiaria dentro de la dinámica del modelo stop and go.</p>Conclusión<p>La propuesta liberal del presidente Milei y su equipo ha fracasado rotundamente en el pasado y volverá a hacerlo con asombrosa rapidez en estos tiempos.</p><p>Y ello así, porque parte de un diagnóstico equivocado e incompleto de nuestra situación.</p><p>La tesis propuesta por el titular del Poder Ejecutivo de que debemos enfocarnos en ser un país productor de materias primas y alimentos (solamente), para ajuste mediante, iniciar un proceso de acumulación, implica convertirnos en un país-factoría.</p><p>Advertimos que en el discurso pronunciado el día de la asunción, que consistió en describir una dramática situación, por momento exagerando pícaramente datos y falseando estadísticas, careció absolutamente de propuestas direccionadas a la solución de la crisis, habiendo hecho solamente base en el problema de la alta inflación y en los abultadísimos pasivos remunerados del BCRA, conformado por Leliqs y operaciones de pase pasivos, que son instrumentos a los que se acude para esterilizar base monetaria, es decir, sacando dinero de circulación de tal suerte que esos flujos no se vayan a precio (inflación) o al dólar (aumento del tipo de cambio por exceso de demanda sobre la oferta de divisas.</p><p>Podemos asegurar que no se habló en momento alguno de ninguna variable de la economía real y todo apuntó hacia el lado financiero-monetario, sin decir una sola palabra siquiera al TRABAJO y a la PRODUCCIÓN NACIONAL.</p><p>Como bien ha expresado Sebastián Ruiz en una columna publicada recientemente, la línea directriz del discurso del primer mandatario, fiel a su dogmatismo y fundamentalismo neoliberal, consistió en describir la actual crisis, aportando como solución la vieja como anacrónica receta liberal: el AJUSTE, Eso, en los países subdesarrollados como el nuestro significa más desocupación, más pobreza, más indigencia, más marginalidad y más violencia social. Y no dedicó una sola línea discursiva al trabajo y a la producción nacional, pronunciándose en contra del gradualismo y a favor de las políticas de shock, aunque su dogmatismo libertario y monetarista lo llevó errónea e injustamente a cuestionar la política de shock de 1.959, la de Frondizi, quien combatió la crisis heredada sincerando todas las variables económicas, entre ellas el salario, pero en simultáneo -con una visión holística y sistémica del país y su aguda crisis-, impulsó como nunca hasta hora, la producción de petróleo, gas, energía, petroquímica, la industria automotriz, la metal -mecánica, es decir, el conjunto de industrias madre de otras industrias para cambiar nuestra matriz agro exportadora, integrando el país a lo largo y ancho con obras de infraestructura, impronta de desarrollo que perduró durante el gobierno del Dr. Illia, aunque con matices y que terminó su apogeo a mediados de la década de 1.970, siendo herido de muerte con la dictadura y finalmente exterminado con el menemismo, quien produce un perjudicial cambio mutando del patrón productivista al de acumulación financiera.</p><p>De no tomar el camino de una vigorosa política de inversión y protección de nuestros productores, el plan de estabilización se transformará velozmente en un violento plan de ajuste, y ese ajuste traerá caída del salario real, desempleo, menos consumo, achicamiento del mercado interno y finalmente un enfrentamiento social de características imprevisibles.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AO4QePnnt7V0oGJV4TV-zB1aDpo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://paralelo32cdn.eleco.com.ar/media/2023/12/javier_milei_presidente_diciembre_2023.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Apenas finalizada la luna de miel con las nuevas autoridades electas, y después del traspaso, aparece, necesariamente, luego del primer discurso presi...]]>
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                <published>2023-12-11T23:33:50+00:00</published>
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            Una propuesta política en clave de reflexión
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                <![CDATA[Ubaldo Roberto Domingo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/11L7Q5i-m8zwEj46-dsD6lga-MU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://paralelo32cdn.eleco.com.ar/media/2023/10/bandera_y_escudo_de_entre_rios.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Existen quienes señalan que limitar la política a una mera definición de objetivos, sin indicar los cómo y con quiénes, equivale a aceptar que la estrategia usurpe la acción, relegando a la primera tan sólo al rol de especulación teórica.</p><p>En este sentido, se ha sostenido que el político debe fijar fines y conocer y/o emplear medios, con lo cual estaría llevando adelante la estrategia. Porque los fines u objetivos sin precisar los medios, muchas veces, no pasan el límite de frases vacías, desprovistas del necesario señalamiento de los cómo y con quién o quiénes se llevarán adelante.</p><p>Ello permitiría inferir que la estrategia, siendo un método de razonamiento para elegir procedimientos eficaces, es algo propio de la política. Es en este nivel de razonamiento que proponemos como objetivo político para Entre Ríos, insistir en la persecución de un federalismo que, los entrerrianos, hemos perdido en algún punto de nuestra historia.</p><p>En términos estrictamente provinciales, podemos asegurar que en este tiempo histórico de deriva política y desinterés por las decisiones soberanas, que nos condujo a una miseria casi calculada, donde se intentó que lo económico, casi por cuestiones del azar, prevalezca sobre lo político, es cuando se hace perentorio el apuntalamiento de un “proto-nacionalismo provincial” (i.e., prioridad, preeminencia o superioridad), no sólo como reivindicación territorial sino como razón política que nos induzca a ser protagonistas de nuestra propia historia, no testigos mudos de la misma, indiferentes y pasivos frente a una cruda y dura realidad que nos interpela cotidianamente.</p>¿En qué consiste el federalismo?<p>Federalismo proviene del latín foedus -oris que significa pacto, alianza y hace referencia a la distribución funcional y territorial del poder. En este sistema político, los diferentes Estados provinciales conservan la potestad de dictar sus propias leyes y elegir autoridades propias. Pero delegan o ceden algunas prerrogativas con el objeto de organizar un poder central, es decir, el Estado Nacional.</p><p>La Constitución Nacional que decidieron conformar todas las provincias establece cómo se distribuyen las competencias entre las instituciones centrales y las territoriales.</p><p>Es en este antiguo pacto, por ejemplo, donde hemos aceptado delegar (i.e.,tercerizar) la administración de nuestro principal recurso que son los ríos, delegación que ha sellado de algún modo, lamentablemente, un destino seguro de subdesarrollo, un aislamiento fatídico, una cesión de nuestros derechos, que explica una pérdida neta de soberanía y cuya proyección implica la certeza de que nada nos corresponde. En ese infausto y equivocado derrotero, advertimos la imposibilidad de utilización y/o administración sobre los “sistemas de recursos naturales”, lo cual explica no solamente la indigencia de recursos en las que nos coloca y transitivamente la pobreza a la que condenan a nuestra sociedad, y es por ello que lograron convencernos, salvo escasísimas excepciones, que definitivamente nada es nuestro y por ende, resultaría totalmente improcedente todo reclamo por el usufructo, sobre todo porque “la política” (nuestra clase política, extraviada por arcanos andariveles y sin vocación ni voluntad de cambios copernicanos) aceptó irresponsable y torpemente el tránsito desde la propiedad de los recursos naturales hacia la nuda propiedad.</p><p>Es en este marco, en estas kafkianas circunstancias provinciales, donde resulta profundamente funcional la introducción del concepto de “protonacionalismo”, para el cual podríamos (debemos) desempolvar historias de nuestros caudillos, arraigadas en el ser provincial que permitirán que germine la indispensable “mitología pragmática” anterior a la construcción de un territorio soberano.</p><p>Esta suerte de secesionismo propuesto como estrategia, aplicado en dosis homeopáticas, podría ser el inicio de un camino que conduzca a construir un futuro, un discurso que tiene que sonar único en toda nuestra isla (Entre Ríos), apoyándonos en nuestra cultura que es la que nos define y predispone al encuentro, con una música que suene e interprete con la misma letra.</p><p>Nos angustia y exaspera ver como cada día más somos la hermana pobre de la llamada región centro y cómo desperdiciamos impúdicamente posibilidades únicas e inmejorables.</p><p>En definitiva, se ha construido en décadas, una ecuación lamentable y ruinosa, que aduna a los males estructurales señalados como el subdesarrollo, el aislamiento y la pérdida de autonomía como provincia, estos horrendos sucesos de anti republicanismo y ausencia de ética política.</p><p>En tanto que “la política” que conduce la provincia no haga el esfuerzo suficiente para saber verdaderamente a dónde elige ir, continuaremos siendo el juguete de la fuerza gigantesca que se desencadena, sin saberlo, en sociedad con la búsqueda de la ventaja inmediata.</p><p>Depende sólo y exclusivamente de nosotros. Todavía estamos a tiempo, pero no tenemos mucho más para desperdiciar.</p><p>&nbsp;</p><p>Trabajo realizado por: Alejandro Di Palma, José Mouliá, Roberto Domingo, Julio Panceri, Pablo Mussio, Rubén Pagliotto, Pablo Presas</p>]]>
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